Alexander Ruiz Silva, Manuel Prada Londoño
Esta obra analiza tres experiencias centradas en el uso de diferentes recursos artísticos (dibujo, música y creaciónliteraria) para aproximarse a la Convención de los Derechos del Niño y ayudar alos escolares a empoderarse como sujetos de derecho. Por otra parte, la obra ofreceuna novedosa reflexión sobre la naturaleza de la educación, una tarea quesupone un pacto disimétrico entre educandos y educadores, una tensiónenormemente productiva. A lo largo de la obra se refiere la educación como undesafío que implica una aparente contradicción entre la necesidad de proteger,ayudar, cuidar, atender y enseñar a los niños y niñas y, por otra parte, lanecesidad de no limitarlos, considerarlos “menos humanos” o todavía incapaces,pedirles pasividad o que esperen hasta la edad adulta. Para los autores esimportante pensar que la educación debe reconocer la fragilidad y lasnecesidades de niños y niñas sin por ello menoscabar su derecho a teneropinión, a expresarla libremente, a ser responsables y a participar.